La vuelta a los centros educativos en la era del COVID-19
  • Los centros educativos se preparan para el curso 2020-2021 con medidas extraordinarias de higiene, organización y tecnología.
  • Los tótems de control de acceso, el control del aforo en zonas comunes y la señalización son algunas de las medidas de seguridad para controlar la pandemia en los centros educativos.

Si la situación sanitaria lo permite, el curso 2020-2021 podría comenzar con relativa normalidad para la mayoría de los estudiantes y docentes que volverán a los colegios y otros centros educativos.

El pasado mes de junio, el Gobierno publicó los acuerdos de la Conferencia Sectorial de Educación donde se recogen las pautas para la reapertura de los centros educativos en todo el territorio español.

Más allá de las recomendaciones sobre seguridad e higiene del gobierno central, cada autonomía es responsable de preparar sus planes de contingencia ante los posibles escenarios de evolución de la pandemia. Asimismo, estas hojas de ruta tienen como objetivo reducir la brecha digital y establecer medidas de seguridad en materia de transporte y comedor escolar.

Escenarios alternativos a la nueva normalidad

Dentro de sus planes de contingencia, algunos gobiernos autonómicos, como la Comunidad de Madrid, Navarra o el País Vasco, han contemplado diferentes escenarios según la gravedad de la situación:

Escenario 1: Presencialidad y medidas extraordinarias de higiene

Este escenario, que corresponde a la llamada “nueva normalidad”, permite a los centros escolares de ESO, Bachillerato, FP y Adultos acogerse de manera parcial a la formación online.

Escenario 2: Semipresencialidad

En el caso de que aumenten los contagios, se flexibilizarían los horarios, priorizando las clases online. Asimismo, se podrían adoptar medidas como la supresión del recreo o el refuerzo del número de autobuses escolares.

Escenario 3: Confinamiento

En este caso, las clases se impartirían de manera online y se permitiría una mayor flexibilidad horaria. En algunas regiones, como la Comunidad de Madrid, se plantean ofrecer a los alumnos que lo necesiten dispositivos digitales y alternativas de conexión desde casa.

Escenario 4: Sin problemas de COVID-19

Por último, la Comunidad de Madrid contempla un escenario de total normalidad por la desaparición de los riesgos del COVID-19.

¿Cómo será la reincorporación a los centros educativos?

De cara a la reincorporación en septiembre, las autonomías seguirán las recomendaciones del Gobierno y adoptarán sus propias medidas en función del contexto particular de cada región. Las pautas comunes para todo el territorio nacional son:

Si se mantiene el escenario actual de “nueva normalidad”, la reincorporación de los alumnos y del personal se llevaría a cabo de manera progresiva. Para evitar aglomeraciones, las entradas y salidas se deberían realizar por puertas diferentes y, si es posible, en horarios escalonados. Además, se prioriza la comunicación con las familias mediante teléfono, mail, mensajes o correo postal y se recomienda agilizar las gestiones telemáticas.

Los centros podrán organizar grupos de convivencia estable de hasta un máximo de 20 alumnos y un tutor. Es preferible que estos grupos eviten interactuar con otros grupos, para así reducir la propagación.

Los trabajadores que tengan o hayan tenido síntomas recientes por COVID-19, o bien estén o hayan estado en contacto directo con personas afectadas, no podrán incorporarse de forma presencial hasta pasar la cuarentena pertinente. Por su parte, los alumnos vulnerables al COVID-19 solo podrán acudir a clase si su condición clínica está controlada.

Un primer paso para detectar casos es el control de la temperatura en las entradas del centro. Existen soluciones, como tótems de gestión de acceso, capaces de medir instantáneamente la temperatura corporal y detectar síntomas de fiebre. Asimismo, con el apoyo del personal especializado, se puede asegurar el cumplimiento de otros protocolos de seguridad como el uso de mascarillas.

Otra medida que los centros educativos pueden adoptar es el control del aforo en zonas comunes como gimnasios, bibliotecas, comedores, etc. Cuando las dimensiones de las zonas sean muy reducidas, como en los baños, se recomienda su uso individual.

Medidas de balizamiento y señalética

Por otra parte, la señalización cobra especial importancia en esta situación sin precedentes. Es necesario que los centros informen y recuerden las medidas de higiene y prevención con carteles y señalética. Asimismo, se recomienda señalizar la dirección del flujo de los pasillos, indicar la distancia de seguridad en zonas de atención al público, como la secretaría, e instalar mamparas de metacrilato.

En las aulas, laboratorios y gimnasio también es importante implementar medidas de balizamiento con marcas que indiquen el puesto que debe ocupar cada alumno. El objetivo es favorecer el distanciamiento social.

Medidas de higiene

Como en cualquier otro ámbito, las medidas sanitarias, de higiene y de protección son las protagonistas de la vuelta al cole.

Todos los centros del país deberán disponer de agua, jabón y toallas de papel desechables. A estos materiales hay que sumar los geles hidroalcohólicos o desinfectantes autorizados por el Ministerio de Sanidad.

También se refuerza la limpieza y ventilación diaria. Las instalaciones se desinfectarán al menos una vez al día con excepción de los baños, que se limpiarán y desinfectarán como mínimo tres veces al día. Y se recomienda la implementación de medidas de higienización de espacios como el desestratificador térmico.

Securitas Seguridad Colaborativa es una solución que permite a cualquier trabajador del centro comunicar incidencias o situaciones sospechosas.

Seguridad colaborativa

El rastreo y la colaboración de todos los profesionales del centro puede evitar rebrotes. Securitas Seguridad Colaborativa es una solución que une a los docentes, auxiliares y a cualquier trabajador del centro mediante un canal único de comunicación.

A través de la app de Seguridad Colaborativa, los empleados del centro pueden velar por la seguridad colectiva comunicando incidencias o situaciones sospechosas. El equipo responsable recibe la información en tiempo real y da la respuesta más adecuada para cada situación.

Esto nos permite anticipar amenazas y actuar rápidamente para minimizar las consecuencias. Por ejemplo, un profesor puede avisar de un dispensador de gel agotado para que el personal de limpieza lo reponga con inmediatez o el conserje puede alertar del acceso no autorizado de un adulto al centro.

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